El pasado 13 de marzo de 2026 tuvo lugar en el Colegio Tajamar (Madrid) una jornada de formación dirigida a equipos directivos de centros EFAs de toda España, organizada por UNEFA. El encuentro reunió a profesionales del ámbito educativo con el objetivo de profundizar en los retos actuales del liderazgo en las EFAS, centros de Formación Profesional y explorar modelos que permitan fortalecer la misión de los directores de estos centros en un entorno cada vez más complejo.
La jornada se estructuró en torno a dos enfoques complementarios: el liderazgo distribuido, centrado en la organización del centro y las funciones directivas más allá de la gestión diaria, y el liderazgo virtuoso, enfocado en el desarrollo personal y arraigado en el concepto clásico de virtud.
El liderazgo distribuido como respuesta a la complejidad de los centros educativos
La primera sesión, impartida por Jesús Enrique Albertos, abordó el concepto de liderazgo distribuido desde una perspectiva rigurosa y aplicada a la realidad de los centros educativos.
En un contexto marcado por la diversidad del alumnado, la innovación constante y la necesidad de coordinación entre múltiples actores, el liderazgo entendido como una responsabilidad individual resulta insuficiente. Frente a ello, el liderazgo distribuido propone una concepción en la que el liderazgo se configura como una práctica colectiva, estructurada y deliberada.
Este enfoque no consiste en una simple delegación de tareas, sino en la construcción de una arquitectura organizativa que permita distribuir funciones de manera coherente con la misión del centro. Para ello, resulta clave diferenciar entre tipos de funciones: algunas, como el apoyo pedagógico o la coordinación, pueden distribuirse ampliamente; otras, como la supervisión, requieren una mayor delimitación.
Uno de los aspectos más relevantes de esta propuesta es el papel del equipo directivo, que no desaparece, sino que se redefine. La dirección asume una función estratégica como diseñadora del sistema de liderazgo, garante de la coherencia institucional y responsable de establecer límites claros que eviten la ambigüedad organizativa.
La implementación de este modelo exige, además, determinadas condiciones: claridad en los roles, tiempo para la coordinación, reconocimiento de los liderazgos intermedios y una cultura de confianza profesional. Sin estos elementos, el riesgo es caer en una distribución superficial que genere sobrecarga o fragmentación.
Del liderazgo de servicio al liderazgo virtuoso: la dimensión personal del liderazgo
La segunda sesión, impartida por Juan Herminio Duarte, propuso una reflexión complementaria: el paso del liderazgo centrado en la función al liderazgo centrado en la persona.
Partiendo del modelo de liderazgo de servicio, desarrollado por Robert K. Greenleaf, se destacó la importancia de un líder que sostiene al equipo, prioriza el crecimiento de las personas y genera entornos de confianza. Este enfoque ha demostrado su eficacia en organizaciones que buscan fomentar la implicación, la innovación y la responsabilidad compartida.
Sin embargo, la propuesta fue más allá, introduciendo el concepto de liderazgo virtuoso, desarrollado por Alex Havard. Este modelo sitúa el núcleo del liderazgo en el carácter del líder, entendiendo que la calidad de las decisiones y de las relaciones depende en última instancia de la calidad personal.
En este marco, adquieren especial relevancia dos pilares: la magnanimidad, como aspiración a metas grandes y valiosas, y la humildad, como capacidad de reconocer y potenciar el talento de los demás. A estas se suman virtudes como la prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia, que permiten afrontar con equilibrio las situaciones complejas propias de la dirección educativa.
Aplicado al ámbito de las EFAs, este enfoque conecta directamente con la formación integral de la persona, característica del modelo educativo, donde el acompañamiento y la tutoría desempeñan un papel esencial.
Una visión integrada del liderazgo educativo y agradecimientos
La jornada permitió poner de manifiesto que los desafíos actuales de los centros educativos requieren integrar dos dimensiones inseparables: la organizativa y la personal. El liderazgo distribuido aporta estructura, claridad y sostenibilidad; el liderazgo virtuoso aporta profundidad, sentido y coherencia en la acción.
Ambos enfoques, lejos de ser excluyentes, se refuerzan mutuamente y ofrecen un marco sólido para el desarrollo de equipos directivos capaces de afrontar los retos del presente sin perder de vista la misión educativa.
Desde UNEFA, se quiere expresar un especial agradecimiento al Colegio Tajamar, por la acogida y organización del encuentro, así como a los ponentes, Jesús Enrique Albertos y Juan Herminio Duarte, por la profundidad y claridad de sus aportaciones.
Asimismo, cabe reconocer la participación activa de los equipos directivos asistentes, cuya implicación y compromiso hacen posible seguir avanzando en la mejora continua de los centros EFAs y en el fortalecimiento de su proyecto educativo.


